Sin embargo, hay ocasiones en que la depresión va más allá, el hecho de convertirse en madre a muchas mujeres les es difícil de sobrellevar y les destapa estados antiguos de tristeza, culpa y ansiedad. Algunos síntomas que pueden ser indicadores de depresión en mamás son:
- La mujer identifica que desde que se convirtió en madre disfruta menos la vida.
- Sentimientos constantes de ansiedad, preocupación y culpa, sobre todo, relacionados con el bebé o el niño.
- Estados constantes de tristeza y desesperanza, falta de energía y motivación para hacer las cosas.
- Descuido en el aspecto personal, disminución o aumento excesivo de peso que se mantiene después del parto.
- Necesidad de comer demasiado o dormir demasiado.
- Poca motivación para realizar actividades que antes resultaban placenteras: salir con amigas, ir al gimnasio, trabajar, cocinar, viajar.
- Sensación de pérdida, de que ya nada será igual.
Lo más importante es reconocer que algo pasa y que el ser madre no implica sentirse agobiada, triste y culpable. Algunas recomendaciones para lidiar con esto son:
1. No intentes aguantarte o aparentar que todo está bien. Al hacerlo, los sentimientos de tristeza, culpa y ansiedad se potencializan.
2. Habla sobre lo que sientes con personas que sepas que te van a escuchar y comprender, de nada sirve acercarse a personas que te juzguen y te hagan sentir peor.
3. Saber que la maternidad ideal no existe, en realidad es un proceso que cuesta trabajo y es totalmente esperado que así sea.
4. Saber que todas las mamás fallan y que lo importante es reconocerlo para poder modificarlo.
5. Busca ayuda profesional, la única manera de estar bien contigo y con tu familia es enfrentando el problema y resolviéndolo desde la raíz.
Es importante saber que el tiempo no desaparecerá la depresión, al contario, la empeora al volverla crónica. En cuanto se detecte hay que intervenir y tratarla, por el bien de los hijos y principalmente por el propio.















