La deficiencia en la síntesis o en la acción de la insulina reduce la capacidad de los tejidos para captar glucosa, por lo que se produce hiperglucemia1,2, cuando esta hiperglucemia no se controla puede producir complicaciones de índole diversa como las renales, las oculares y las neuropatías periféricas con riesgos de úlceras de pie y amputaciones, entre otras.3,
También se relaciona con alteraciones como el infarto del miocardio, las enfermedades cerebrovasculares y las vasculopatías periféricas, por lo que se ha convertido en una de las principales causas de muerte a nivel mundial, de hecho en México es la principal causa de muerte.4
Entre los controles dietéticos para el manejo de las personas que viven con diabetes se encuentran el recuento de hidratos de carbono para ayudar a mantener la glucemia controlada y la reducción de peso en caso de sobrepeso u obesidad. Es primordial evitar el consumo de azúcares de rápida absorción como el azúcar de mesa, mieles, mermeladas, etc., por lo que la utilización de edulcorantes no calóricos puede ser de utilidad.5
Los edulcorantes no calóricos son aditivos alimentarios que se perciben con sabor dulce pero que aportan mínima o nula cantidad de energía por lo que resultan herramientas útiles para proporcionar sabores dulces sin el aporte de energía ni los efectos fisiológicos relacionados con el azúcar.6,7 Químicamente cada uno de estos edulcorantes son moléculas diversas y por lo tanto se absorben, metabolizan y excretan de diferentes maneras.7
Los edulcorantes no calóricos aprobados en México son: sacarina, acesulfame potásico, alitame, aspartame, estevia (glucósidos de esteviol), neotame y sucralosa.8
Aunque existen ensayos clínicos que han encontrado algunos efectos de los edulcorantes no calóricos en el metabolismo de la glucosa, estos resultados han sido contradictorios.
Con base a la evidencia científica actual, el consumo de los edulcorantes no calóricos, se puede tomar en consideración para ser utilizado por personas que viven con diabetes en quienes, como se mencionó anteriormente, el control de la glucemia y del peso corporal son fundamentales.9
La Asociación Americana para la Diabetes y la Asociación Americana del Corazón, sugieren que la utilización de estos edulcorantes puede ser de utilidad dentro del marco de una dieta correcta para reemplazar fuentes de azúcares agregados, promoviendo la reducción del consumo de energía y de
hidratos de carbono.10
Los edulcorantes no calóricos han sido declarados seguros para las personas con diabetes, y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria aprobó en el 2011 la afirmación de que los edulcorantes no calóricos ayudan a reducir la respuesta glucémica post-prandial.11
Es importante mencionar que el consumo de alimentos y bebidas con edulcorantes no calóricos no debe de alentar un aumento compensatorio en la ingestión de energía de otras fuentes o afectar la calidad de la dieta.9
El mantenimiento de un peso corporal saludable es fundamental para un buen control de la diabetes, por lo que este tipo de edulcorantes también puede beneficiar a las personas que viven con diabetes al facilitar el control de peso, siempre y cuando se consuman en el contexto de una dieta controlada en energía y un estilo de vida saludable.12
Redacción MD
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Referencias
1. S/A (2015). International Standards for Education of Diabetes Health Professionals. International Diabetes Federation. Recuperado en septiembre de 2016 en:
http://www.idf.org/sites/default/files/attachments/Standards-of-Professional-Education-in-Diabetes-Final.pdf
2. 2015 International Diabetes Federation. http://www.idf.org/. Visitado en noviembre de 2016.
3. Mata BD, Camacho MR. Simposio de la diabetes. En: Diabetes, obesidad y síndrome metabólico. Un abordaje multidisciplinario. Ed. El Manual Moderno, 2015.
4. Gutierrez JP, Rivera-Dommarco J, Shamah-Levy T, et al. Encuesta Nacional de Salud y Nutricion 2012. Resultados Nacionales. Cuernavaca, Mexico: Instituto Nacional de Salud Pública (MX), 2012.
5. Width M, Reinhard T. Guía básica de bolsillo para el profesional de la nutrición clínica. Ed. Lippincott Williams and Wilkins, 2010.
6. Mattes RD. Low calorie sweeteners: science and controversy. Physiology & Behavior 2016; 164: 429-431
7. Roberts A. The safety and regulatory process for low calorie sweeteners in the United States. Physiol Behav 2016; 164: 439–444
8. NORMA Oficial Mexicana NOM-218-SSA1-2011, Productos y servicios. Bebidas saborizadas no alcohólicas, sus congelados, productos concentrados para prepararlas y bebidas adicionadas con cafeína. Especificaciones y disposiciones sanitarias. Métodos de prueba.
9. Romo-Romo-A, Aguilar-Salinas CA, Gómez-Días RA, et al. Non-Nutritive Sweeteners: Evidence on their Association with Metabolic Diseases and Potential Effects on Glucose Metabolism and Appetite. Rev Invest Clin 2017; 69 (3): 129-138
10. Gardner Ch, Wylie-Rosett J, Gidding SS, et al. Nonnutritive Sweeteners: Current Use and Health Perspectives. A Scientific Statement from the American Heart Association and the American Diabetes Association. Diabetes Care 2012, 35: 1798-1808.
11. Gibson S, Drewnowski A, Hill J, Raben AB, Tuorila H, Widström E. Consensus statement on benefits of low-calorie sweeteners. Nutr Bull 2014; 39: 386–389.
Dra. Frania Pfeffer Nutrióloga Certificada. Doctora en Ciencias Biomédicas por la Facultad de Medicina de la UNAM.
Asesor Científico del Instituto de Bebidas de Coca-Cola de México














