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Urge detener la hemorragia del gasto de bolsillo en salud: Nosotrxs

Sep 17, 2020

Ciudad de México. En México el sistema de salud produce una sangría constante en la economía de las personas y las familias. El gasto privado en salud causa una hemorragia constante, produce endeudamiento, pérdida de patrimonio y en ocasiones, empobrecimiento, señala la organización ciudadana Nosotrxs.

El gasto privado de bolsillo se da cuando alguien enferma y las familias tienen que recurrir a un servicio privado y pagar el costo de medicamentos, de un estudio médico o de cualquier gasto relacionado con la salud.

México tiene una de las más altas tasas de gasto privado y de gasto de bolsillo en salud de los países de la OCDE. En 2006 el gasto de bolsillo era el 53% del gasto total en salud, en 2012 bajó al 40%, para 2018 seguía igual, pero ligeramente peor: 41%.

El gasto privado genera desigualdad, pues obviamente las familias de menores recursos tienen menor capacidad para pagar tratamientos de alto costo.

El gasto de bolsillo es la peor forma del gasto privado en salud, pues se ejerce en el peor momento y en las peores condiciones: El gasto de bolsillo requiere pagar costos al menudeo, con poca capacidad de buscar alternativas por ser situaciones de emergencia. Situaciones que se prestan al abuso y a la inflación de precios de servicios privados, por la urgencia y el dolor, en momentos que, a veces literalmente son de vida o muerte.

Causas del gasto de bolsillo

a) Exclusión.

La causa más evidente es cuando las personas no tienen afiliación a uno de los subsistemas públicos de salud: IMSS, ISSSTE o INSABI (antes “Seguro Popular”). Cada vez que requieren atención en salud deben pagar.

En 2018, 20 millones 245 mil personas, el 16% de la población carecía de afiliación y acceso a alguno de los subsistemas de salud.[1] Estas personas están totalmente excluidas para ejercer su derecho a la salud. La carencia de afiliación es una de las dimensiones de la pobreza en México.

b) Fallas en la atención

Pero hay una segunda situación que afecta a personas que sí están afiliadas al IMSS, al ISSSTE, al INSABI u otro subsistema público, y por fallas de atención tienen que recurrir a gastar de su bolsillo. Hay varios casos:

El caso más conocido y sonado recientemente es cuando no se surten las recetas de medicamentos.

Los medicamentos representan casi la cuarta parte del gasto privado en salud de las familias (23.4%), y para los hogares más pobres representa más de la tercera parte (34.5%).[2]

La mitad de las personas que requieren atención en salud tienen que pagar por los medicamentos recetados y el 39% por la atención recibida.[3]

Otros casos en que falla la atención se dan cuando se programan citas con varias semanas o meses después. Por la condición médica de la persona si requiere una cirugía o un estudio y se las programan semanas después, no puede esperar y debe acudir a un servicio privado.

c) Debilidad de la atención primaria y proliferación de consultorios privados.

Una tercera falla grave del sistema público de salud es el abandono y deterioro de la atención primaria en salud. Esta situación tiene efectos muy negativos en salud, además de los económicos. Afecta la prevención y la detección oportuna de riesgos y de las enfermedades en sus primeras fases. Con lo cual aumenta el dolor, la muerte y también los costos de los tratamientos cuando se complican las enfermedades.

Las fallas en la atención primaria provocan que muchas personas, aún cuando tengan afiliación, acudan primero a consultorios privados, ante la pérdida de tiempo para conseguir una consulta, ante la mala atención o por la falta de abasto de medicamentos, en los servicios públicos.

En particular se ha multiplicado el uso de consultorios adyacentes a farmacias. Esto produce mayor gasto. Pero sobre todo impide medidas preventivas y de detección oportuna de riesgos o de complicación de enfermedades, pues ese no es el objetivo de los consultorios privados y menos aún de los adyacentes a farmacias.[4]

Propuestas de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza para un sistema público de salud con cobertura universal y calidad

La finalidad debe ser construir un sistema público de salud, sin exclusión, es decir para todas las personas. Y con calidad, es decir con capacidad de atención oportuna y adecuada, desde la atención primaria que garantice el enfoque preventivo y de promoción de la salud, hasta el nivel de alta especialidad.

Para ello la reforma estructural indispensable es desvincular el sistema de salud del contrato de trabajo e integrar un sistema único que no haga distinción entre derechohabientes y no derechohabientes de la seguridad social. Un sistema público que garantice el derecho a la salud y por tanto el acceso efectivo y equitativo a todas las personas.

Para avanzar en ese camino y tener logros efectivos en la reducción del gasto privado y en particular del gasto de bolsillo, proponemos para 2021:

1. 1 punto del PIB por la igualdad en salud. Para equilibrar la calidad de atención y lograr equidad de gasto público, hay que incrementar el presupuesto destinado a INSABI e IMSS Bienestar. Para equiparar el gasto por persona se requiere 1 punto porcentual del Producto Interno Bruto (PIB): 240 mil millones de pesos. Esa es la primera meta, hasta llegar al 6% del PIB (hoy se ubica en 2.5%)

2. Servicios integrados centrados en las personas. Para corregir las fallas de atención urge integrar funcionalmente las redes de todos los subsistemas públicos (IMSS, ISSSTE, INSABI y demás), iniciando por la atención primaria en salud. En una primera fase se pueden priorizar la integración para la atención del embarazo, la salud de la primera infancia y la atención a las principales causas de mortalidad, incluyendo el Covid-19

3. Cero listas de espera para atención. Para evitar las citas postergadas, urge un mecanismo que resuelva de manera ágil la atención inmediata, la provisión de medicamentos y la prestación de los servicios requeridos, en el momento oportuno. Junto con un sistema de información que capte las fallas y mida la disponibilidad real de personal, equipamiento o abasto de medicamentos e insumos, a nivel de establecimiento y jurisdicción, para tomar decisiones de corrección y mejora

4. Profeco de la salud. Para reducir el gasto privado de bolsillo también urge un mecanismo de supervisión y defensa frente al abuso de los servicios privados, para promover la transparencia en costos, la información completa y clara sobre alternativas y la sanción en caso de abuso.

5. Participación ciudadana. Para promover la mejora de los servicios, evitar abusos y generar información oportuna y veraz desde el primer nivel de atención y los hospitales, urgen mecanismos tipo observatorio ciudadano y otras modalidades de participación social en la salud, especialmente en las acciones de promoción y prevención.

Acuerdos desde la sociedad civil

En el programa “El precio de la salud” hubo acuerdo que urge más presupuesto para la salud, pues las fallas en la atención se derivan en primer lugar de la falta de recursos. personal médico, de enfermería y técnico, camas, medicamentos, insumos, equipamiento.

El programa se puede ver en: Twitter: https://twitter.com/FrenteaPobreza ,
Facebook: https://tinyurl.com/yd8v6mma y YouTube: https://tinyurl.com/y28dm8rx

Judith Méndez del CIEP explicó la gran desigualdad en el gasto público entre los diversos subsistemas. Mientras que quienes están afiliados a servicios de salud de Pemex tienen un presupuesto de 12 mil pesos por persona, quienes carecen de seguridad social se les asigna poco más de 2 mil pesos y quienes viven en zonas rurales e indígenas de mayor marginación, se les destinan 900 pesos por persona, a través del IMSS Bienestar.

De esa manera, la Dra. Méndez explicó que el gasto de bolsillo es muy distinto, mientras que para las personas afiliadas a Pemex si se les cumple el estándar de 80 público / 20 privado, el resto de la población está mucho peor. Y el monto de gasto de bolsillo de quienes acuden al IMSS Bienestar, aunque en cantidad es “baja”, representa una parte sustantiva de su ingreso, pues son los hogares en mayor pobreza.

Andrés Castañeda, responsable de salud y bienestar en la organización ciudadana Nosotrxs explicó que la falta de medicamentos y el surtimiento incompleto de las recetas es una violación del derecho a la salud.

Aunque las personas acepten aportar insumos o comprar algunas de las medicinas en farmacias privadas, cuando su costo no les es muy elevado, esto es un grave problema, porque hay muchos medicamentos y tratamientos que son de uso constante o que tienen un costo que es inalcanzable para la gran mayoría de la población, como las quimioterapias, los retrovirales y otros medicamentos. Esto genera desigualdad y pobreza, explicó Castañeda.

La Dra. Hortensia Reyes, especialista del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) en sistemas de salud, explicó que hay tres cambios indispensables para garantizar atención y así reducir el gasto de bolsillo:

1. Mayor presupuesto, pues la falta de recursos es la principal causa de la saturación de servicios, equipos descompuestos, falta de personal, desabasto de medicamentos o insumos.

2. Integración funcional de los servicios. Más que una sola institución lo importante es que los servicios se coordinen y que los recursos disponibles se aprovechen mejor: consultas especializadas, equipos de diagnóstico, quirófanos y hasta camas de hospital deberían usarse para atender a las personas sin distinción y establecer mecanismos de compensación y pago entre los subsistemas. Con un sistema de información único de “entrada”, expediente electrónico compartido entre subsistemas y un padrón único de población.

3. Activar la rectoría del sistema por parte de la Secretaría de Salud, para unificar protocolos de atención que permitan atender a las personas con calidad, y para tomar las medidas correctivas frente a fallas de atención.

Los dos programas anteriores de la serie “La salud es un derecho” también se encuentran disponibles.

El programa 1 “La salud es un derecho, no una prestación” que trata sobre la ruta para lograr cobertura universal de salud, se encuentra en: https://www.youtube.com/watch?v=EWaZqkfUgdE&t=74s

El programa 2 “El sistema de salud necesita una transfusión” que trata sobre el presupuesto para la salud, se encuentra en: https://www.youtube.com/watch?v=qdOtj4-ce7g

Redacción MD
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[1] CONEVAL. Medición de la pobreza 2008 – 2018. Anexo estadístico. Población con carencia por acceso a la salud

[2] INEGI. Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2018. Gasto en medicamentos recetados por deciles de ingreso.

[3] INSP - INEGI. Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018 (ENSANUT). Usuarios de servicios que recibieron atención y pagaron por medicamentos o por la atención.

[4] Un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) muestra como el 40% de las consultas de primer nivel se realizaron en consultorios privados. De ellas, el 38% fue en consultorios adyacentes a farmacias. 7 de cada 10 usuarios que acudieron a consulta privada estaban afiliados a sistemas públicos. Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012. Consultorios médicos en farmacias privadas: efectos inesperados en el uso de servicios de salud y el acceso a medicamentos. Disponible en https://ensanut.insp.mx/encuestas/ensanut2012/doctos/analiticos/UsoConsultorio.pdf

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