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Las comunidades de vecinos se cardioprotegen

Feb 10, 2020

Madrid, España. Según los últimos estudios, el 70% de las paradas cardiacas se producen fuera del hospital y solo uno de cada cuatro testigos está preparado para realizar las maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP). Una de las maneras de reducir estas cifras es a través de la implantación de áreas cardioprotegidas en las comunidades de vecinos. En algunos casos, estas iniciativas incluyen la instalación de desfibriladores y la formación de los vecinos y el personal, pues se trata de una formación esencial para saber atender todo tipo de emergencias así como las paradas cardíacas.

Disponer de un desfibrilador de uso público en un portal o urbanización de vecinos es muy razonable y nada costoso entre todos los vecinos, ya que no es necesario adquirir el desfibrilador si se contrata en la opción de renting. “Las primeras experiencias -explica Nuño Azcona, CEO de B+Safe- están teniendo una excelente acogida entre los vecinos, además se les forma en técnicas de Reanimación Cardiopulmonar y Soporte Vital básico (RCP-SVB) y en el uso del equipo que les puede ayudar en el día a día”.

Se trata de cursos regulados por cada Comunidad Autónoma y obligatorios después de la instalación de un desfibrilador. En todos los casos, esta formación es fundamental para cualquier persona y prueba de ello es que cada día se dan más cursos en los colegios y puede ser crucial ante las emergencias en el hogar. Además, en estos cursos no solo aprenden a reaccionar ante una parada cardíaca, también se les prepara para actuar eficazmente ante atragantamientos, mareos, golpes de calor, etc.

Los primeros desfibriladores se están instalando en el portal o en las zonas comunes, para que estén accesibles a todo el mundo y al alcance tanto de niños como adultos. Además de ofrecer una seguridad añadida a los miembros de la comunidad, estos equipos pueden ser usados para atender en caso de emergencia a transeúntes y otros vecinos. “Un gran número de las muertes que causa el paro cardiaco se pueden evitar si formamos a la población en Resucitación Cardiopulmonar”, añade Azcona.

El paro cardiaco causa la muerte de unas 30.000 personas cada año en España. La supervivencia actual se sitúa en torno al 5% pero podría aumentar al 15% si se practican las maniobras de RCP, y hasta el 30% si además existe un programa de desfibriladores en el área, lo que significaría entre 4.500 y 9.000 muertes menos al año, más del triple de la cifra de fallecimientos en accidente de tráfico anuales.

La cadena de supervivencia contempla tres sencillos pasos. El primero, confirmar que la persona afectada sufre un paro cardiaco y realizar una llamada a emergencias alertando al 112 (061 en algunas Comunidades Autónomas). El segundo paso es iniciar la compresión torácica con una frecuencia de 100 compresiones por minuto. El tercer paso es aplicar un desfibrilador automático.

Una estrategia global para el Sistema Nacional de Salud (SNS) contempla que la formación en RCP sea obligatoria en escuelas, para obtener el carnet de conducir o para acceder a un puesto en la administración pública, además de ampliar el uso de desfibriladores automáticos más allá de los espacios en lugares públicos.

Espacios cardioprotegidos conectados

La cardioprotección es una tendencia emergente orientada a la protección del corazón en caso de episodios cardíacos. El gran número de muertes por paro cardíaco en la población ha animado a gobiernos, empresas, entidades y asociaciones a concienciar a la población y tomar medidas que permitan revertir la situación gracias a la creación de zonas o espacios cardioprotegidos.

Estas zonas cuentan con, al menos, un desfibrilador, con mantenimiento garantizado y con personas adecuadamente formadas para poder garantizar una rápida actuación en caso de paro cardíaco repentino (para conseguir que vuelva a latir el corazón de la persona afectada), hasta la llegada de los servicios médicos de emergencia.

Para que las posibilidades de supervivencia ante un paro cardíaco repentino sean óptimas, se debe realizar de forma inmediata una resucitación cardiopulmonar (RCP) que permita mantener el flujo necesario de sangre oxigenada al cerebro hasta que se restablezca el ritmo cardíaco normal mediante la descarga eléctrica suministrada por un desfibrilador. El tiempo máximo para aplicar la desfibrilación a una persona que ha sufrido un paro cardiaco repentino es de un máximo de 5 minutos.

Hay identificados cuatro pasos críticos para tratar el paro cardíaco repentino, denominados Cadena de Supervivencia:
Reconocimiento y llamada al servicio de emergencia.
Una rápida resucitación cardiopulmonar (RCP).
Desfibrilación temprana.
SVA y cuidados post-resucitación

Redacción MD

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